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Con el surgimiento de una economía verdad-eramente global, el paladar de los consumidores estadounidenses ha madurado en la última década. Sin duda que hamburguesas, pizzas, tacos y espagueti siempre tendrán un lugar en la mesa, pero los sentidos del gusto estadounidense han despertado con la comida fusión, los ingredientes estacionales y orgánicos, los aderezos exóticos y las ansias por probarlo todo. Este despertar ha vuelto la mesa mucho más interesante, pero también ha ensanchado la cintura de los consumidores a un ritmo sin precedentes. Dicho aumento de peso no es característico de un determinado grupo de edad o demográfico, sino que afecta a toda la población.
Por fin los estadounidenses se han dado cuenta de que el país sufre hoy por hoy una epi-demia de obesidad que demorará años en rever-tirse. Un estudio realizado en 2006 por Mintel, la empresa de estudios de mercadeo con base en Chicago, reveló que cerca del 70 por ciento de los adultos de este país están tratando de ingerir alimentos más sanos para deshacerse de esas inde-seadas libras.
Con este fin, los consumidores están buscando y exigiendo que las compañías alimentarias y los restaurantes cumplan un papel clave a la hora de proporcionar productos alimenticios más saludables para combatir esos centímetros de más. En este preciso momento, los consumidores estadounidenses parecieran estar buscando tres cosas cuando se trata de los productos más saludables que consumen:
1. Que tengan buen sabor
2. Que sean saludables
3. Que tengan un nombre fácil de pronunciar y llamativo (un envase llamativo también ayuda)
Aquellos alimentos alguna vez relegados a un segmento poblacional reducido de vegetarianos y personas preocupadas de la salud ahora han sido adoptados por la mayoría. Asimismo, los con-
With the emergence of a true global economy, the taste palates of American consumers have really grown up in the last decade or so. Sure, burgers, pizzas, tacos and spaghetti will always have a place at the table, but Americans’ taste buds have been awakened with fusion foods, seasonal and organic ingredients, exotic spices and a yearning to try it all. This awakening has made the dinner table much more interesting, but has also expanded consumers’ waistlines at an unprecedented rate. Weight gain is not relegated to a certain
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